13.07.2016

¿Cuánto para la renta?

La renta es una de las partidas más importantes del presupuesto personal o familiar; incluso es común que sea el egreso más oneroso de cada mes.

Para calcular el dinero destinado al pago de vivienda requerimos echar un vistazo a nuestros números y tomar decisiones racionales.

 

Primero, habremos de calibrar el presupuesto para renta a partir de los ingresos propios. La regla de oro aconseja no destinarle más del 30% del ingreso mensual, aunque esta omite la variable de los gastos particulares de cada persona si es que se toma sin contexto.

 

Dado que la cantidad también dependerá del nivel de deudas y otros gastos, es importante primero listar todos los compromisos de pago adquiridos, incluyendo los de tarjetas de crédito, cuyas altas tasas de interés los hacen peculiarmente peligrosos.

 

Respecto a las características de la vivienda, debemos considerar su ubicación, ya que la cercanía con el trabajo o las escuelas puede minimizar o acrecentar algunos costos complementarios; si además el inmueble forma parte de una asociación o condominio, seguro nos enfrentaremos a cuotas mensuales extra; por último, para evitar el despilfarro, conviene ajustar el tamaño de la edificación a nuestros planes y necesidades reales.

 

No olvidemos que las finanzas personales son un todo. En otras palabras, no nos destapemos la cabeza por cobijarnos los pies: antes de tomar una decisión, vale la pena integrar la inversión de vivienda a un plan que incluya asuntos tan importantes como fondos para emergencias y el retiro. El asunto es no perder el enfoque en nuestras metas financieras a corto y largo plazo.

 

En conclusión, no existe un parámetro absoluto para el costo de renta. Hacer un presupuesto es esencial para fijar metas y prioridades pero, sobre todo, para que salidas monetarias como esta no excedan las entradas.

 

Al final del día, si la duda sobre el reparto presupuestal nos abruma, podemos plantar pie en tierra firme con la fórmula “50/30/20”, tan recomendada por los expertos:

 

• 50% en gastos fijos: renta, servicios y transporte
• 30% en gastos diarios: entretenimiento, salidas, compras y misceláneos
• 20% en metas financieras: deudas, seguros, fondo de emergencias y retiro

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