21.08.2019

El ciclo de efectivo: cómo ganar la carrera contra el tiempo

En los negocios, como en nuestra vida personal, el factor del tiempo en la generación del efectivo es clave para cumplir con nuestras obligaciones.

En los negocios, como en nuestra vida personal, el factor del tiempo en la generación del efectivo es clave para cumplir con nuestras obligaciones. Si no hay un buen match entre las entradas y las salidas de dinero, seguramente nos metemos en problemas.

 

En este sentido, son pocas las empresas que gozan el beneficio de poder quemar dinero cada año como algunas famosas startups, por lo que debemos cuidar cómo administramos los flujos del negocio, en sintonía con nuestro ciclo de venta de productos o servicios.

 

Por ello, es importante conocer cómo se traducen los ingresos de las ventas a efectivo, lo que se conoce como el ciclo de conversión de efectivo (CCE).

 

El CCE es un proceso que consiste en convertir una inversión en efectivo. En él, intervienen la compra de insumos, el pago a proveedores, la realización del producto o servicio, la venta y la cobranza.

 

Todo el ciclo de conversión se mide en días (“time is money”) y se calcula tomando en cuenta tres variables que explicaremos a continuación.

 

Primero, nos enfocamos en la conversión del inventario. Aquí el consejo es evitar que se alarguen los tiempos del proceso de la materia prima o el del talento aplicado a producir un servicio.

 

En el cálculo de días inventario se mide el tiempo en que el inventario permaneció dentro del sistema. Entre más rápido podamos liberarlo y cobrar el efectivo asignado, mejor será nuestro resultado. De ahí que el tiempo y la productividad jueguen un papel muy importante.

 

Como segunda métrica tenemos los días cuentas por cobrar, que se refieren al periodo de cartera promedio y los días que tarda la cobranza a nuestros clientes por las ventas que realicemos. Este indicador es clave para mejorar rápidamente la posición de efectivo de nuestro negocio.

 

Es importante cuestionar siempre por qué tardan determinado tiempo en pagar algunos clientes; si quizá se encuentran insatisfechos con nuestra entrega de servicio; si estamos negociando términos muy amplios para nuestros pagos, o si podemos mejorar nuestra labor de cobranza.

 

Por último, como tercera variable encontramos los días cuentas por pagar o el tiempo promedio que tardamos en pagar productos o servicios. Conforme podamos acordar pagos más tardíos con nuestros proveedores, más oxígeno obtendremos para nuestro negocio, pues la intención es conservar la liquidez cuanto más sea posible para fondear las operaciones internas y cualquier otro asunto estratégico.

 

Existen muchos negocios que utilizan la métrica de DPO como herramienta de financiamiento en busca de reducir el capital de trabajo atado a la operación del negocio. El objetivo es que el material o servicio subcontratado con terceros no sufra en calidad o comprometa a la empresa.

 

Finalmente, podemos llegar al ciclo de conversión de efectivo, que nos muestra un calendario completo con la relación que tienen las etapas de producción de un producto o servicio con la inversión en capital de trabajo.

 

CCE = días inventario + días cuentas por cobrar – días cuentas por pagar

 

Con esta fórmula podemos calcular la cantidad de dinero (capital de trabajo) que se requiere para financiar el negocio.

 

A fin de cuentas, como empresarios debemos considerar todas las variables de este proceso y encontrar un punto óptimo que mantenga, a la vez, una relación armónica con clientes y proveedores hacia el exterior, y tiempos y flujos de efectivos suficientes para una administración sana hacia el interior de nuestro negocio.

 

Ideas para mejorar la posición de efectivo

 

– Disminuye el tiempo de tu proceso de fabricación.

– Rota el inventario lo más posible.

– Motiva a tus clientes a que paguen puntualmente o incluso antes de tiempo.

– Consigue más días de crédito con tus proveedores.

– Mejora tu utilidad empleando dinero sin costo de financiamiento.

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